Hace 100 años, ella cruzaba los Andes

Militante de izquierda, feminista y pilota al servicio de la resistencia francesa durante la II Guerra Mundial, la francesa Adrienne Bolland tenía sólo 25 años y una experiencia de vuelo de 40 horas cuando se convirtió en la primera mujer en conquistar la cordillera.



La aviadora francesa con el aviador Auguste Maïcon en el Caudron G-3 F-ABFY

Debo empezar por declararles que yo no había volado jamás sobre montañas. Sin embargo, como ustedes saben, mi vuelo sobre la cordillera de los Andes, era uno de mis más ardientes anhelos de aviadora”, aseguró la francesa Adrienne Bolland (1895-1975) el 1 de abril de 1921, a minutos de haberse convertido en la primera pilota en cruzar con su aeronave la Cordillera de los Andes.


Sólo tres años antes la aviación mundial había vencido esa barrera natural, cuando el militar argentino Luis Candelaria (1892-1963) cubrió con éxito la ruta Zapala-Temuco a bordo de su aeroplano Morane Saulnier L. Para entonces ya habían transcurrido cuatro años del accidente en el que perdió la vida Jorge Newbery (1875-1914) en Mendoza durante los preparativos para intentar esa marca.


“Minutos después del despegue y cuando comenzaba a tomar altura, se me salieron los anteojos, de modo que he debido efectuar todo el recorrido sin ellos… el buen tiempo reinante me alentó para proseguir la tentativa, a pesar de esta pérdida que me ocasionó bastante daño en los ojos, como ustedes habrán notado”, declaró hace 100 años la joven con total naturalidad al diario chileno La Nación, cuyas fotos dan cuenta de la irritación de su vista.



Seguí, pues, tomando altura y avanzando sin inconveniente. Pero al llegar a Uspallata, llegué a temer que no podría seguir, pues, una enorme mole de nieve amenazaba interceptarme el paso. Para salvarla debía tomar altura con mucha rapidez. Deshice con este fin, por dos veces, parte del camino hecho y como no lograra la altura necesaria con la rapidez que era menester, salvé esa muralla de nieve pasando con mi máquina por un pequeño claro que oportunamente descubrí en la mole de nieve”, agregó la aviadora.


Militante de izquierda, feminista y pilota de reconocimiento al servicio de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, Bolland tenía sólo 25 años y una experiencia de vuelo de 40 horas cuando conquistó los Andes.


“Para las mujeres en aviación es super importante este aniversario porque nos permite destacar el rol de la mujer en la historia aeronáutica”, dijo a Vertientes del Sur Vanina Busniuk, presidenta de la Asociación de Mujeres en Aviación Argentina (AMAA), entidad que se creó hace tres años y cuenta ya con más de 100 socias de todo el país.


Tapa del diario chileno La Nación del 2 de abril de 1921

“Estamos hablando de una mujer que cumplió varios récords mundiales porque fue la primera mujer en sobrevolar la Cordillera de los Andes, pero además alcanzó el nivel de vuelo más alto registrado para una mujer (4.850 metros de altitud) para la época y fue la primera francesa en cruzar el canal de la Mancha”, agregó esta pilota comercial oriunda de la localidad chubutense de Trelew.


“Ella se impuso contra todos los prejuicios de una época que hicieron que muchos la juzgaran de loca, pero actualmente todavía pasa que el número de mujeres en la aeronáutica es minoritario en relación de los hombres”, dijo Busniuk.

Para esta aviadora, la historia de Adrienne “es una prueba de que las mujeres podemos desarrollar con gran destreza en las mismas actividades que durante mucho tiempo estuvieron destinados solo a los hombres”.


En conmemoración del centenario, el pasado 31 de marzo arribaron a Buenos Aires y Santiago de Chile dos vuelos de Air France totalmente tripulados por mujeres, el Correo Argentino sacó un sello postal alusivo que es al mismo tiempo el primero dedicado a una mujer aviadora, la embajada de Francia inauguró una muestra fotográfica sobre su vida y otro tanto hizo el Museo Nacional de Aeronáutica de Morón a instancias de la AMAA que organizó allí un acto homenaje.


Bolland se constituye así en un “símbolo de lucha por la igualdad de los derechos y oportunidades” y su legado “nos señala el camino a seguir para un mundo con equidad e inclusión”.


La menor de siete hermanes, Adrienne Bolland nació en 1895 en la localidad francesa de Arcueil y a los 24 años obtuvo la licencia de aviadora después de dos meses de capacitación en la escuela de la fábrica de aviones Caudron.


Conocida como “la leona” por su carácter decidido, Bolland sólo pudo conseguir un trabajo profesional como pilota de promoción para la firma, luego de pasar con éxito la apuesta a la que la sometió el director de la escuela: si era capaz de realizar un looping con el G3, el puesto sería suyo. Bolland hizo dos consecutivos y consiguió el empleo.


Recepción de Adrienne Bolland en Buenos Aires, tras haber cruzado los Andes (AGN)

Soy una independiente, una de esas nuevas mujeres que ambicionan hacer su vida por sí mismas, ganándosela por su propio esfuerzo, con sus propias alas. Pero me costó mucho porque mamá no quería ni oír hablar de aviación y me negaba el permiso para mi aprendizaje... Sin embargo, yo sentía que esa era mi vocación...”, contó a la revista chilena Zigzag.


Como no cejó en su intento tuvo que “soportar muchos y muy duros” reproches por parte de su familia que amainaron en la medida en que su “locura fue coronada por el éxito”.

Su primer desafío profesional en ese puesto fue convertirse en la primera mujer francesa en cruzar el Canal de la Mancha, hito que alcanzó sin mayores inconvenientes el 17 de agosto de 1920.



Su siguiente meta la traería en barco junto a su mecánico René Duperrier y cuatro biplanos Caudron a Buenos Aires, donde arribó el 23 de diciembre de 1920.


Hasta su partida de regreso a París en julio, Bolland realizó múltiples exhibiciones por todo el país, como aquella en la que alcanzó los 4.850 metros de altura batiendo el nuevo récord femenino para Sudamérica.

Tapa de El Gráfico del 19 de marzo de 1921

El cruce aéreo de la cordillera era una proeza que se había intentado por lo menos desde 1815 y un total de ocho vuelos tripulados por hombres precedieron a Bolland en su hazaña.


Bolland partió a las 6:35 de Mendoza y llegó a Santiago de Chile 3 horas y 15 minutos después, trayecto durante el cual alcanzó los 4.200 metros de altitud a una velocidad media de 50 kilómetros.


El biplano monomotor de 80 caballos de vapor de potencia confeccionado en metal, madera y papel que utilizó había sido fabricado en 1912 y participado de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) como avión de reconocimiento y entrenamiento.


Tanto en Santiago de Chile como en Buenos Aires, la esperaba a su regreso una multitud de miles de personas y su figura siguió concitando la atención de la prensa hasta su regreso definitivo a Francia, en julio de ese año.


“A su regreso a Francia, continuó con la actividad aeronáutica y desarrolló exhibiciones acrobáticas, la más famosa de ellas fue en 1923 en Orly donde completó 212 loopings en 72 minutos”, cuenta el historiador Eloy Martín en la publicación “Centenario del primer cruce en avión de nuestra Cordillera de los Andes por una valiente Mujer Piloto” del Instituto de Investigaciones Histórico Aeronáuticas de Chile.


Casada con un veterano de la Gran Guerra, durante la Segunda Guerra Mundial “se enroló con su esposo en la resistencia, dedicándose al reconocimiento encubierto de campos de aterrizaje sobre la región del Loiret”, prosigue Martín.


Bolland en Buenos Aires. Foto del Archivo General de La Nación (AGN)

En 1961 y 1971 Bolland volvió al cono sur para conmemorar los 40 y 50 años, respectivamente, de su hazaña, auspiciada por Air France. Cuatro años después, Adrienne murió en París a los 79 años.


“Sentía una sensación de paz inaudita y una convicción profunda, supersticiosa casi, de que realizaría el viaje con felicidad (…) Una alegría loca, sin límites, me embargó cuando divisé el valle. Hubiera deseado que mi máquina corriera más, mucho más, para llegar cuanto antes”, describió sus emociones de esa experiencia.


Vertientes del Sur

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