¿Cuáles eran las normas que criminalizaban las identidades trans?


La principal herramienta que durante muchos años le permitió a la policía detener a las travestis y mujeres trans por el sólo hecho de caminar por la calle y expresar su identidad de género estuvieran o no en situación de prostitución, fueron los edictos policiales y los Códigos Contravencionales o de Faltas.


“Creados en los albores del Estado Nación, los edictos funcionan como un instrumento que delega en la Policía, provincial o federal, la tarea de reprimir actos no previstos por el Código Penal (…) A través de los edictos, la policía tiene la facultad de actuar como juez de primera instancia; puede detener y apresar a las/los contraventoras/es por determinados períodos de tiempo”, explica Josefina Fernández en el libro “La gesta del Nombre propio” (Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2005).


En el caso de la Ciudad de Buenos Aires dos incisos del artículo 2º criminalizaban directamente a las travestis, pudiendo ser castigadas con hasta 30 días de arresto: el que reprimía a “los que se exhibieren en la calle con ropas del sexo contrario” (inc. F) y el que castigaba a “las personas de uno u otro sexo que públicamente incitaren o se ofrecieren al acto carnal” (inc. H).




En el caso de la provincia de Buenos Aires, el Código Contravencional castigaba con multas y entre 5 y 60 días de arresto conductas que implicaban directamente a las travestis: el ejercicio de la prostitución en la vía pública y a quien “en la vida diaria se vista y haga pasar como persona de sexo contrario” (artículo 92, inciso E).


En su artículo “Nos sentamos para poder caminar. Luchas travestis y trans por el espacio público en Buenos Aires” (2019), el investigador del Conicet Francisco Fernandez Romero cita un artículo publicado por La Nación en noviembre de 1992, según el cual por esa época “de jueves a sábado se detienen 8 travestis por día y de lunes a miércoles entre 4 y 5” por los edictos, y una persona había llegado a tener “240 entradas en la policía por el mismo hecho”.


Pero las mismas normas que las criminalizaban y las hacían vulnerables a la discrecionalidad policial, fueron las que impulsaron su organización para combatirlas.


Así surgieron el Frente Travesti (1987), Transdevi (1992) Travestis Unidas (1993) y, en el mismo año, la Asociación de Travestis Argentinas (ATA) que años después devino en Asociación de Travestis, Trans y Transexuales de Argentina (ATTTA).


Producto del activismo, los edictos policiales fueron derogados en 1998 en la Ciudad de Buenos Aires y el artículo 92 inciso E del Código de Faltas provincial en 10 años después.