La información oficial, extraoficial y la prensa en tiempos de la Revolución

¿Qué importancia tuvieron en ese momento los medios o las distintas formas de comunicación pública y privada en relación al manejo de la información desde el poder?



El historiador Fabio Wasserman entiende que “es muy importante considerar en el análisis de todo proceso histórico las formas de comunicación, no sólo por sus formatos, sino también por el control de las mismas, su periodicidad”.


“Si para comprender el proceso revolucionario hay que considerar la crisis monárquica y la política de España hacia sus dominios, se debe tener en cuenta la distancia y el tiempo que tardaba en llegar información (varias semanas) y si llegaba en forma oficial o extraoficial, y si al hacerlo no se había producido un suceso nuevo que modificaba todo. Más aún en esas circunstancias en las que distintas autoridades se proclamaban como legítimas y reclamaban ser reconocidas como tales”, destacó a Vertientes del Sur .


“En ese sentido era tan importante la circulación de documentos oficiales como la correspondencia privada. Para poner un ejemplo conocido: cuando el 13 o 14 de mayo llegan a Montevideo y a Buenos Aires las noticias de España, es decir, la derrota de su ejército por parte de las fuerzas napoleónicas y la disolución de la Junta Central”.


“Eran sucesos que habían ocurrido meses antes, y los actores tenían que tomar decisiones sin poder saber qué estaba ocurriendo en ese momento y, por lo tanto, si no estaban tomando una decisión que les podía costar caro”.


“Otro aspecto importante de la comunicación es que comienza a tener mayor importancia la prensa, no sólo como medio de información sino también con un contenido pedagógico, tal como se hacía explícito en La Gazeta fundada por Mariano Moreno”.


“La expansión de la prensa era aún incipiente en cuanto a tiradas, difusión, pero implicaba una ampliación del debate público, y además también podía ser leída en voz alta y así llegaba a la población analfabeta. Además se puso fin a la censura previa, aunque eso no implicó que los gobiernos no procuraran controlar sus contenidos”, concluyó Wasserman.