Encrucijadas de Mayo

¿Qué significó la Revolución de Mayo y cómo pensarla a 211 años del primer gobierno autónomo que, tras desplazar a las autoridades coloniales, se formó como parte de un proceso más complejo del que impuso el relato histórico tradicional que recorrió libros, manuales y aulas del país planteando que ese día había nacido la nación argentina?

Cabildo de Buenos Aires 1810 (Presidencia de la Nación)

por Marta Gordillo


Qué intereses, proyectos e ideas se disputaban en ese momento en que todo parecía estallar en una Buenos Aires habitada por distintas jerarquías sociales, por “vecinos”, entre los que estaban los “más”, los “menos”, los que no eran considerados vecinos; en una ciudad que va a ser el centro de la región como en tiempos virreinales, desde donde se comandaron los ejércitos que enfrentarán no sólo a las fuerzas enemigas sino también a aquellos que se rebelen ante el poder porteño.


En tanto, desde España llegaban noticias que develaban la debilidad de una monarquía que tenía una precaria estructura económica sacudida por las guerras y revoluciones que atravesaba el Viejo Mundo.


Un imperio que irá desmoronándose ante las revoluciones independentistas en el Río de la Plata y en toda la región americana que estaba bajo el dominio hispánico, que se encontraba para 1808 con un reinado sin rey, ya que Fernando VII había sido tomado prisionero por los franceses que ocuparon la península.


“Tradicionalmente a todos estos procesos se los consideraba protagonizados por un actor que permitía organizar el sentido de los acontecimientos de un modo más o menos claro y con un fin preciso: era la nación o la nacionalidad argentina que pugnaba por liberarse del yugo colonial o, en otras versiones, eran actores que tenían una suerte de conciencia nacional y por eso promovían la revolución de independencia”.

La plaza Emeric Essex (pintor de la época).

De este modo se expresó el investigador del Conicet y docente de Historia Argentina en Filosofía y Letras de la UBA, Fabio Wasserrman, al remarcar en diálogo con Vertientes del Sur que “este esquema interpretativo fue elaborado por Bartolomé Mitre en su Historia de Belgrano y es el que más influyó en la forma en la que la sociedad argentina comprendió a la revolución de mayo en el siglo XX”.


No obstante, resaltó que “los estudios desarrollados en las últimas décadas evidencian que no había una nación ni un sujeto nacional y que la clave para comprender el inicio del proceso es la crisis monárquica e imperial más que la emergencia de una conciencia nacional y que ésta se fue desarrollando a lo largo del siglo XIX”.


En este sentido, la especialista Nora Souto del Instituto de Historia Argentina y Americana Emilio Ravignani, coincidió en que los estudios “vienen mostrando que la nación argentina lejos de existir hacia 1810 ha sido el resultado de un largo proceso histórico cuyo hito es 1862 y en el que la negociación entre las provincias rioplatenses tuvo un peso decisivo”.


"En el éxito de la Primera Junta en Buenos Aires jugaron un rol fundamental el cabildo abierto del 22 de mayo, que reunió a los vecinos principales de la ciudad, a las milicias criollas -compuestas por una oficialidad perteneciente a la élite, cuya figura más destacada era Saavedra, comandante de los Patricios-, y a unas tropas plebeyas”, señaló a esta página la investigadora al mencionar algunos actores de la época.


Los "vecinos" de Buenos Aires Francisco Fortuny (pintor de la época)

“En principio se podría decir que la Revolución de Mayo no respondió a un proyecto premeditado, que los integrantes de la Junta habían asumido en el pasado posiciones diversas frente a la crisis monárquica y que la declaración de la independencia absoluta era una idea reservada a unos pocos”, señaló Souto.


“Podemos decir -continuó- que hacia diciembre de 1810 estalló la división entre los miembros de la Junta en torno de la discusión acerca de si los representantes de las ciudades del interior debían incorporarse a ella o no”.


Señaló que Moreno quería un congreso constituyente invocando la soberanía del pueblo, alternativa que daba pie a la ruptura con la Corona, en tanto Saavedra propuso la incorporación a la Junta de los representantes del interior, manteniendo la ambigüedad de tener un territorio propio y al mismo tiempo ser fiel al rey español.


“Apoyada por los diputados del interior y por los miembros de la Junta, con la excepción de Moreno y Paso, la propuesta saavedrista se impuso a la morenista dando lugar a la llamada Junta Grande”, expresó Souto.

Iglesia de Santo Domingo Emeric Essex (pintor)

Por su parte, Oreste Cansanello, investigador e historiador de la UBA y ex rector de la Universidad de Luján, habló durante una charla con Vertientes del Sur sobre la confrontación entre Moreno y Saavedra, acerca de la decisión de cómo ocupar el territorio. "El primero era "drástico, jacobino" y el segundo "tenía la lógica de ir asfixiando militarmente al enemigo".


“Estos son momentos de la discusión entre Saavedra y Moreno, después muere Moreno y muere también esa discusión”, dijo abordando la problemática desde el enfoque económico: “Lo que se va a dar acá en relación con el poder tiene que ver con la lógica del funcionamiento económico”.


Hay un funcionamiento porteño “que es clave durante el virreinato y tiene continuidad con la Junta que es el tema de la aduana; manejar el río es manejar la salida del oro, de la plata, de los cueros, todo eso sale por Buenos Aires, quienes toman el poder en Buenos Aires van a ser siempre determinantes, porque es una cabeza virreinal y después cabeza del Río de la Plata”.


Cansanello comentó que “algunos historiadores afirman que la Revolución de Mayo fue revolucionaria, que modificó las cosas, y otros sostienen que había una continuidad con la situación anterior y no modificó demasiado. Si te manejás por las ideas, por el pensamiento, podés ver cambios pero si tomás lo material, es más difícil”.


Precisó que “la Revolución no generó las instituciones, se generan recién en la década del 20 con Rivadavia. La que organiza el territorio es la iglesia. Cuando se desmembra la región quedan los obispados que habían sido creados por la constitución monárquica y que van a ser las provincias, entonces cuando se produce la revolución nadie altera eso y la cabecera va a seguir siendo Buenos Aires”.

ciudad de Buenos Aires (pintura de a ´poca)

En relación con las características de la ciudad de Buenos Aires en el 1800, Cansanello la definió como una sociedad dividida en estamentos; "estaban los más vecinos, que eran los más importantes, los que accedían a los cabildos, mientras que los vecinos comunes eran los se quedaban afuera expectantes".


Los vecinos son los que tienen habitaciones en la ciudad, son propietarios, personas libres que pueden tener esclavos o no, que no dependen de un patrón, que no son peones ni gente de color ni indígenas.


"Esos más vecinos estaban reclamando en la Plaza de Mayo, los demás sectores pueden estar acompañando", señaló tras precisar que "cuando se habla de pueblo se habla de vecindades, de los más vecinos y los menos vecinos". El término pueblo tiene otro significado en aquel entonces.


Y los que se movilizan "son los que están en las milicias, todos están bajo la voluntad primero de la Corona y después al servicio del gobierno criollo, eso continuó, a partir de un padrón que normalmente se hacía a través de las parroquias donde hay un obispo que tienen funciones públicas, eso se hereda de la colonia", señaló marcando otro de los aspectos que no cambian con la revolución.



Buenos Aires Emeric Essex (pintor)


¿Por qué el proyecto más radicalizado no prosperó?


Wasserman expresó que “habría que precisar en primer lugar cuál era el proyecto más radicalizado” al incorporar en el análisis al "Jefe de los Orientales” y “Protector de los Pueblos Libres”, que luchó en un primer momento junto a Buenos Aires y luego fue perseguido por la élite porteña.


"¿Cuál proyecto, el de Mariano Moreno que suele ser identificado como jacobino o la experiencia de movilización social y militar en el Litoral liderada por José Gervasio Artigas?", pregunta Wasserman.


“En cualquiera de los casos hay que tener en cuenta que más que un proyecto preconcebido, esas experiencias se fueron configurando al calor de la revolución, de la guerra y de las disputas sociales, regionales y facciosas que dividieron a los revolucionarios”, dijo.


“Si la pregunta apunta al de Moreno -añadió- una respuesta rápida señalaría que dicho proyecto no logró convocar a actores sociales y políticos de peso capaces de sostenerlo. Sin embargo, tal como sucede en muchos procesos revolucionarios, algunas de sus propuestas fueron llevadas a cabo por quienes le disputaban la conducción de la revolución que radicalizaron sus posiciones por la necesidad de ganar la guerra”.


“En el caso del artiguismo, que a mi juicio fue la experiencia radical más profunda no sólo por su contenido ideológico, sino más bien por su capacidad de movilización y su influencia, su derrota fue resultado tanto del desgaste provocado por su enfrentamiento con el poder central a lo que luego se sumó la invasión portuguesa, como por las propias disputas internas que evidenciaban distintos intereses y proyectos”, destacó Wasserman.


Para Souto "se puede decir que la propuesta constituyente de Moreno logró plasmarse en la reunión de la Asamblea del año XIII, fruto de la crucial influencia en el gobierno de la Logia Lautaro que recientemente había logrado cooptar a la Sociedad Patriótica que desde 1811 agrupaba a los morenistas".


"Esta asamblea -agregó- se proclamó soberana y desde entonces se abandonaron las manifestaciones de lealtad al rey español; sin embargo, no logró los cometidos de sancionar una constitución y de declarar la independencia".


Para Cansanello “la Revolución se encuentra con algo que se llama Provincias Unidas del Río de la Plata y no hay una intención de armar un país con las provincias”, reafirmando también la conformación tardía del estado nacional en relación con 1810.


El mercado Emerc Essex (pintor)

¿Qué recuperamos hoy de aquel proceso que avanzó por un terreno fangoso, difícil e incierto, pero libre del dominio español?


“Sin idealizar lo acontecido, me parece que hay varias cuestiones en esos procesos que pueden ser recuperados”, dijo Wasserman y comenzó mencionando “la dimensión continental de la experiencia revolucionaria e independentista”.


América Latina comenzó con la revolución antiesclavista y antiimperial de Haití en 1804, que protagonizaron y dirigieron los esclavos en su lucha por la libertad y la independencia, y continuó por los dominios de España y Portugal hasta lograr 20 años después emanciparse, salvo en Cuba que siguió bajo dominio peninsular hasta fines del siglo XIX.


Otros aspectos que se pueden rescatar son: “la postulación de la soberanía popular como principio político; la lucha por la igualdad y la libertad, que por supuesto eran entendidas de otro modo al actual; la consideración de la política no sólo como una disputa por el poder sino también por la posibilidad de imaginar y pelear por un futuro colectivo distinto al pasado y al presente y en el que podrían constituirse nuevas relaciones sociales”, destacó.



El cabildo en los días de mayo (pintura de la ´poca)