Nora Cortiñas y las verdades ausentes

“Solo pedimos la verdad”, decía la solicitada publicada en octubre de 1977 de las madres que comenzaron a buscar a sus hijos e hijas desaparecidas, entre las que estaba Nora “Norita” Cortiñas, titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, que dos días antes del Golpe Militar del 24 de marzo de 1976 festejaba su cumpleaños sin saber que un año después los militares se llevarían a su hijo Gustavo y emprendería una pelea incansable hasta el presente por esa misma Verdad que reclamaron en la solicitada, y por Memoria y Justicia.


Retrato de una lucha, 45 años de rondas y marchas en busca de la verdad, reclamando hasta el final, Juicio y Castigo a los culpables

Por Marta Gordillo

Las Madres iniciaron la resistencia y se enfrentaron al poder militar y al horror que vivió el pueblo argentino entre 1976 y 1983. “Fueron momentos muy amargos , de mucho sufrimiento” expresó Cortiñas durante una charla con Vertientes del Sur en el día de su cumpleaños 92.


Pasaron 46 años del golpe cívico militar eclesiástico que abrió el período más sangriento de la historia argentina ,que torturó y desapareció a 30.400 ciudadanos y ciudadanas argentinas. “Me siento orgullosa de haber podido luchar hasta ahora, de haber podido revertir todo este gran dolor en esta lucha y resistencia”, sostuvo esta mujer que le imprimió un sentido, una perspectiva política a su defensa de los derechos humanos y contra la impunidad, y asumió una postura crítica frente a las injusticias sociales a lo largo de estas cuatro décadas y media.

“No, no me sentí nunca vencida, jamás”, enfatizó. Siempre estuvo presente en distintas luchas y reclamos junto a los trabajadores, a las peleas contra la violencia de género, contra el patriarcado, por el aborto legal, por los derechos del colectivo LGBT, contra el pago de la deuda externa, contra la megaminería, por la defensa de las tierras de las comunidades originarias, contra la desocupación.

Fue un largo recorrido que comenzó en 1977, cuando se sumó a las reuniones de las primeras madres que reclamaban por sus hijos.


Cinco meses antes de aquella primera publicación reclamando Verdad, el 30 de abril, un grupo de madres se reunió por primera vez en la Plaza de Mayo, y a medida que pasaba el tiempo y seguían desapareciendo trabajadores, estudiantes, profesionales, delegados, militantes, víctimas de la implementación de la Doctrina de Seguridad Nacional (DSN), soporte ideológico de las Fuerzas Armadas en el poder, se fueron sumando más madres que, en la plaza y ante el estado de sitio que les impedía reunirse, comenzaron a caminar en ronda, de a dos y tomadas del brazo, alrededor del monumento a Belgrano todos los jueves.


El 15 de abril de ese año los militares se habían llevado al hijo de Norita, Carlos Gustavo Cortiñas, que estudiaba Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires y militaba en la Juventud Peronista. Después se supo que lo habían secuestrado al salir de su trabajo, en la estación de Castelar, en el conurbano bonaerense. Se convertía así en uno de los 30.400 desaparecidos y desaparecidas, hombres, mujeres, algunas embarazadas, adolescentes, y niños y niñas nacidas en cautiverio.


Comenzaba una resistencia invisibilizada pero tenaz, persistente y segura. El dolor se convertía en búsqueda, y esas madres se volvían referencia y abrían un camino.


Después llegó al democracia, el Nunca Más y el Juicio a las Juntas, la búsqueda de los niños y niñas nacidas en cautiverio. Pero los obstáculos fueron muchos y de muchas maneras, entre ellos las leyes de Punto Final y Obediencia debida, durante el gobierno de Raúl Alfonsín, los Indultos de Carlos Menem, el fallo de la Corte Suprema del 2x1 a los genocidas, en tanto el reclamo de juicio y castigo a los culpables siempre se mantuvo vigente y potente en las calles, logrando en 2003 que el Congreso derogara esas leyes, y que el beneficio del 2x1 se declarara nulo en 2018.

La gestión del macrismo contribuyó a un retroceso en las políticas de derechos humanos pretendiendo instalar el mismo pensamiento de la dictadura y operando entre el desprecio, el negacionismo y la falta de presupuesto.


El 5 de octubre de 1977 el diario La Prensa publica la solicitada de las Madres que reclamaban conocer el destino de los desaparecidos. “Solo pedimos la verdad”.


¿Frente a los avances que hubo en el terreno de los derechos humanos referidos a los horrores de la dictadura y las secuelas que dejó, qué falta y cuáles son las prioridades?


Lo primero que falta es que se abran los archivos desde el 74 al 83, es imprescindible, y por otra parte están los juicios a los genocidas, que por suerte tenemos la satisfacción de que estén todavía, gracias a que quedan algunos jueces probos y con ganas de hacer justicia.


¿Cuáles fueron para vos los hitos de esta lucha?


Poder reivindicar, en estos 45 años que vamos a la Plaza, la vida de todas y todos los detenidos desaparecidos, reivindicar la lucha que llevan los jóvenes que todavía no recuperaron su verdadera identidad y que está en manos de las gavetas de los jueces, poder aclararles y decirles cuál es la verdad de su historia. Estamos esperando todavía que pase ese milagro sobre los jóvenes que quedan sin haber podido recuperar su verdadera identidad, que lo puedan hacer ya.


¿Qué es lo primero que te viene a la mente en este 24 de marzo, a 46 años del golpe militar del 76?


Los 30.000 detenidos desaparecidos, su lucha por la justicia social y si ellos vieran desde algún lugar cómo estamos en estos momentos en el país, que empieza una etapa que llama más a la resistencia porque pasamos a ser cogobernados por el Fondo (Monetario Internacional) y el` presidente, que a pesar de que fue elegido para gobernar al pueblo, hoy nos entrega a esta situación gravísima que nos trae más pobreza y nos lleva a un abismo total por el pago de la deuda que es fraudulenta.


Antes hablábamos de lo que falta hacer en el plano de los derechos humanos, ¿y en el plano social, qué falta?


Todo, falta todo, ahora estamos en un país con un hambre increíble y con una falta de agua en todas las provincias mientras se permite la megaminería en todos lados para chuparnos el agua de una manera escandalosa, más lo que todavía tenemos que defender, el río Paraná con nuestros puertos, la montaña, la Famatina que estaba invadida por camiones extractivistas, y tenemos también para preocuparnos el hecho de que las comunidades originarias están siendo desplazadas por los militares para sacarles sus tierras que tienen ya acordadas con la justicia. Sin embargo no fueron defendidas por el Estado como tendría que ser. Queremos que cambie la política económica para que termine el hambre. Este es el país del agua, del pan, y de la comida porque tenemos una naturaleza pródiga. Basta de que se vendan nuestras riquezas y que el pueblo pase hambre, basta!

En los últimos días Cortiñas hizo declaraciones sobre el juicio que se realizó en los Tribunales de San Martín a Eva Higui De Jesús, la joven acusada de matar a un hombre cuando se defendía de una violación grupal: “Yo hubiera hecho lo mismo”, enfatizó mientras reclamaba su absolución inmediata que finalmente se logró bajo el clamor de movimientos populares que acompañaron las jornadas.


Siempre aclaró que “las Madres participamos no solo de la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia, si no que acompañamos las luchas por los derechos económicos, sociales, culturales y de género”.


Al finalizar la charla y recordar aquella solicitada de hace 45 años reclamando la Verdad, dijo “sí, efectivamente fue así, y seguimos en la lucha, seguimos resistiendo, seguimos con el puño en alto y muy orgullosa de los hijos y las hijas y del pueblo que sigue resistiendo, seguimos y vamos a seguir, cada madre hasta el momento de su final, luchando por la Verdad, la Memoria y la Justicia para no perdonar y no olvidar, Venceremos”.


A su vez, advirtió sobre un afiche “que está saliendo en estos días con mi foto y que dice A 23. Quiero aclarar que yo no estoy haciendo la campaña de Alberto Fernández de ninguna manera. Esto sería un atropello a mi independencia y a mi intimidad, lo voy a ir diciendo desde hoy para que no quede ninguna duda, yo soy independiente y me voy a morir independiente”.


Foto: Mónica Hasenberg