Un 1º de Mayo contra la deuda interna


por Marta Gordillo


Trabajadores asalariados, desocupados y de la economía popular de distintos movimientos sociales salen a la calle en este primero de mayo por demandas salariales, contra el hambre, el ajuste y la desocupación, con diferentes perspectivas políticas en un contexto de profunda crisis del capitalismo que se acentuó con la pandemia del Covid 19 y la guerra en Ucrania, en tanto otras organizaciones realizan actividades locales más acotadas.



Si bien en la base de la significación histórica del Primero de Mayo está la consagración del movimiento obrero como el sector social que se enfrentó a la casta oligárquica y luego al gobierno radical en las primeras décadas del siglo XX sufriendo la más dura represión en la pelea por los derechos laborales, con persecuciones, fusilamientos, detenciones, expulsiones del país, no todos los sentidos de la lucha que invoca esta fecha tienen la misma dirección.



Nucleados en distintas espacios, los movimientos populares revelan una diversidad de posturas donde se juegan apoyos y divisiones que se acercan o se alejan del gobierno y de sus corrientes internas, mientras otros se inscriben en perspectivas independientes y alternativas.


El tema de la deuda externa o el reclamo de leyes que potencien a los sectores de la economía popular o el apoyo al impuesto a la ganancia inesperada atraviesan también desde distintos lugares la escena reivindicativa.


En una primera aproximación a las urgencias que se plantean en estos momentos, Silvia Saravia, coordinadora nacional del movimiento popular Barrios de Pie- Libres del Sur expresó a Vertientes del Sur que “en este primero de mayo para las organizaciones la urgencia pasa lamentablemente por garantizar un plato de comida en la mesa de nuestros compañeros y compañeras y los vecinos de los barrios populares” y aclaró que el lema en esta fecha es "fracasaron todos, es hora de algo distinto”.

Por su parte, Carina López Monja, del Frente Popular Darío Santillán -que conforma la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) con organizaciones como el Movimiento Evita, el MTE, La Dignidad, entre otros- aseguró a este portal que “una de las demandas centrales en este primero de mayo tiene que ver con la necesidad de avanzar hacia un salario básico universal”.


En tanto, Eduardo Belliboni del Polo Obrero precisó que el lema en este día histórico es “la lucha contra el ajuste y el hambre, y por una salida política en torno de las reivindicaciones de la clase obrera y de un gobierno que plantee el socialismo como objetivo final”.


En el desarrollo de las entrevistas a los tres movimientos que realizó Vertientes del Sur hubo una coincidencia acerca de la caracterización sobre las condiciones materiales en que se encuentran hoy los trabajadores en general y sobre la deuda que tiene el Estado o el gobierno con el pueblo.


A su vez plantean que las políticas neoliberales profundizaron la exclusión de amplios sectores de la población, privándolos del derecho a la alimentación, la vivienda, la salud, la educación, el trabajo. No obstante hay líneas de demarcación entre ellos.


“Entendemos que producto de esa exclusión surge la necesidad de organizarse y de dar respuestas desde la economía popular; crear el propio trabajo, pero también pensar las acciones colectivas a esos problemas cotidianos que tienen que ver con necesidades concretas”, precisó López Monja, alineada con la dirigenta Dina Sánchez.




“Dentro de la economía popular -añadió- hay un porcentaje pequeño, que es parte de la UTEP, que está organizado en unidades productivas, pero además hay millones de personas que se han inventado su propio trabajo, que trabajan todos los días sin tener asegurado ningún derecho, no están reconocidas como unidades productivas, por eso planteamos que debe garantizarse un salario básico universal para que nadie esté por debajo de la línea de indigencia”.


En esta dirección, promueven leyes como la del monotributo productivo, de envases, sobre la emergencia nacional, por techo, tierra y trabajo, sobre violencia de género. “Son casi una decena de proyectos que tienen que ver con fortalecer al sector de la clase trabajadora más excluido, más humilde”, señaló la referente del Frente Popular Darío Santillán.


Agregó que desde la UTEP “venimos desarrollando las distintas ramas dentro de la economía popular, como la textil de costureras y costureros, la rama vinculada a las obras de construcción en los barrios populares, la rama cartonera, los comedores, merenderos, sobre la violencia de género; “son tareas distintas que necesitan fortalecerse con políticas específicas”.



Lopez Monja destacó que “uno de los desafíos que tiene la UTEP es avanzar en registrar y afiliar a cada uno de las y los trabajadores que hoy están trabajando en la economía popular de manera formal, para pelear por sus derechos y reivindicaciones de manera colectiva como cualquier otro sindicato”.


Desde el Polo Obrero, Belliboni destacó que “nosotros planteamos que hay una sola clase obrera, desocupada u ocupada, su condición está dada por vender su fuerza de trabajo al capital, a veces la vende, a veces la tiene que regalar, a veces no tiene ni siquiera la posibilidad de venderla, que es el caso del trabajador desocupado”, destacó Belliboni.


Planteó que no coinciden “con la visión del Movimiento Evita y otras organizaciones acerca de la llamada economía popular porque la economía es una sola y es la economía capitalista, después están las formas por ejemplo del trabajo bajo cooperativa que puede ser una instancia de organización válida en algunos momentos pero no puede ser el modelo productivo y de desarrollo económico en la Argentina”.


“Porque no tiene -continuó- ninguna posibilidad frente a lo que es el capital y el poder de los medios de producción en manos de un puñado de capitalistas, de manera que estamos en el vértice opuesto de eso, ellos se movilizan el mismo primero de mayo para defender al gobierno de Fernández y nosotros consideramos a este gobierno como el vehículo del FMI y del ajuste que éste impone en el conjunto de los países donde hace acuerdo locales”.



El dirigente obrero señaló que “nuestro movimiento social plantea la unidad de la clase obrera tras un programa que tome las reivindicaciones inmediatas: trabajo genuino, aumento salarial, salario mínimo vital y móvil que incluye a jubilados y a programas sociales, entre otras demandas, y nos movilizamos con una perspectiva política, con el Partido Obrero y el Frente de Izquierda, donde confluyen también otras organizaciones”.


Belliboni retomó la significación del primero de mayo al señalar que esta fecha muestra que la lucha de los trabajadores es lo “único que tenemos como perspectiva bajo el régimen social de los capitalistas, todas las conquistas de la clase obrera se lograron con lucha”.


Remarcó que “ese es el camino, el de la lucha, la organización y la construcción de una herramienta política propia para desplazar del poder a los capitalistas y poner el desarrollo al servicio del conjunto de la clase trabajadora”.


Para Saravia, de Barrios de Pie - Libres del Sur, “el primero de mayo es una fecha con una significación muy profunda porque es el eje de nuestra pelea histórica; el movimiento de desocupados tiene su base organizativa en la lucha por el trabajo, por el trabajo genuino”.


“Pero evidentemente -continuó- hay un sistema económico que piensa dejar afuera a millones de trabajadores y un sistema político que no tiene la decisión de generar otro modelo de país” a favor de los derechos y el bienestar de los sectores populares.



Al referirse a la economía popular, la definió como “el trabajo de subsistencia, el trabajo no reconocido, que tiene que ver también con la producción en pequeña escala, con ejercer oficios que en otro momento estaban vinculados con la constitución de talleres insertos en una cadena productiva donde las pequeñas y medianas empresas tenían un rol central”.


“Hoy el desplazamiento de la acumulación económica -acotó- hacia el sistema financiero y hacia las empresas concentradas y extranjerizadas que priorizan producir commodities antes que poder sostener una mejor calidad de vida de la población en general, genera esta situación de una gran porción de la población que sobrevive y que su tarea o su trabajo tiene que ver con la subsistencia más básica”.


“Lo que nos emparenta hoy es que tanto asalariados como desocupados estamos en la mayoría de los casos bajo la línea de pobreza”, se lamentó la dirigente de Barrios de Pie -Libres del Sur.


Tras plantear la necesidad de unidad dentro de los movimientos populares, de los trabajadores ocupados y desocupados, expresó que “hoy veo difícil un proceso unitario por fuertes alineamientos políticos con el gobierno, más allá de las internas que se expresan públicamente hay una determinación de esos sectores de no movilizarse en forma unitaria y en muchos casos de no confrontar con el gobierno cuando toma medidas que van en contra de los intereses del conjunto de las y los trabajadores.