Práctica actual en manicomios frente a la Ley de Salud Mental


Si bien la ley de salud mental 26.657 no logró su objetivo de una Argentina libre de manicomios para el último día del 2020, permitió avances como el descenso significativo de las internaciones, debido a que la justicia ya no puede derivar a internación a personas con padecimientos mentales o adicciones.


“El tema es que la internación tiene que ser el último recurso ante un problema psiquiátrico, debe ser breve y en un hospital general, y estos hospitales deben tener una sala de Salud Mental, pero eso no sucedió, no se abrieron en todos estos años salas de internación de Salud Mental, primero porque no hay financiación y segundo porque el poder médico se resiste”, precisó a Vertientes del Sur la psicóloga Ana Tisera.


“El tema de la inversión en salud mental según lo establece la ley, no se cumple en ningún lugar y no hay intenciones de cumplirlo”, enfatizó.


Con respecto a la nueva normativa y el número de internaciones, la psicóloga destacó que “la internación cambió radicalmente con la ley, y empezó a bajar porque de hecho los jueces ya no pueden indicar internaciones. Además hubo un cambio muy grande del Código Civil, que también ayudó a que haya menos internaciones, eso se refleja en el censo de 2018”. (ver nota “Los manicomios se…”)


Por otra parte, destacó que el hecho de que la ley hable de una fecha es algo muy problemática, ya le había pasado a la OMS con la conferencia internacional sobre Atención Primaria de la Salud Almá Atá que había planteado ‘salud para todos en 2000’, que tenía que ver con un Estado presente y con una salud que llegue cada vez más a la comunidad, fracasó.”


“Y fracasó porque los organismos internacionales tienen esa característica, te dan buenas recomendaciones, pero no te dan plata, dicen ‘no es bueno que haya pobres’ pero son declaraciones de buenas intenciones, eso no alcanza, es necesario que haya una base material para que eso se lleve adelante, si no nos quedamos en lo enunciativo”, enfatizó.


Con respecto a la ley 26.657 contó que a pesar de la fuerte resistencia del poder médico en general, finalmente se dio la aprobación en 2010 con la participación muy activa de la justicia.


“Con el paradigma tutelar, psiquiatras y jueces siempre funcionaron conjuntamente, el juez manda a internar con su equipo médico forense y los psiquiatras obedecen al juez y a la persona se le retiraran sus derechos, pero con el cambio normativo la persona conserva sus derechos”, destacó Tisera.


En este sentido, dijo que la nueva ley “tiene algo muy importante que no tienen otras leyes y es que hay un abogado defensor que vela por las personas que requieren de una internación ya sea personas con problemas de sufrimiento mental o de consumo problemático, por que la ley de Salud Mental es Salud Mental y Adicciones”, señaló.


En el Borda


Las internaciones bajaron mucho desde los años 80 en que había 1500 internados a la actualidad en que hay 400. No obstante “se siguen realizando internaciones porque no hay otros lugares donde internar, porque no es que la internación no deba suceder pero debe ser con otras condiciones y breve”, señaló.




El Borda tiene una tradición de ser un hospital psiquiátrico muy particular, ahí surgió la Colifata, el Frente de Artistas del Borda y muchas experiencias alternativas.


Tisera planteó que hay un tema vigente en el hospital que tienen que ver con los intentos de cierre que hubo en 2013 que desembocaron en una fuerte represión contra los trabajadores:

“Una pregunta que surge es ¿dónde van a ir a parar los trabajadores? Y yo también me hago esa pregunta; es un tema que hay que seguir hablando porque aparece como una amenaza hacia lo público”.


“Una cosa son las políticas de vaciamiento estatal y otra cosa son las políticas de desinstitucionalización. Los gremios apoyan algunos puntos de la ley pero no el cierre”, dijo y añadió que “el cierre está planteado en forma improvisada y enigmática”.


Tisera precisó que algunas investigaciones plantean que hay un momento en que hay que hacer una inversión en las dos puntas, “hay que seguir invirtiendo en el manicomio y empezar a invertir en lo nuevo, pero en estos momentos no se invierte en ninguna de las dos , entonces lo que plantean es sacar los recursos a los manicomios porque los van a convertir en recursos comunitarios, pero eso es algo que tiene poca credibilidad, porque cuando te sacan de lo público no va a lo público sino al bolsillo de alguien”.


mg