Protagonistas del Cordobazo

Hace 52 años se produjo el Cordobazo, una rebelión, un levantamiento popular, un estallido social, un movimiento que liderado por la clase obrera y el movimiento estudiantil dijo basta a la opresión de la clase dominante y dirigió su mirada hacia un nuevo horizonte. Crónicas y relatos se sucedieron y cada una, cada uno que estuvo allí fue protagonista de un hito histórico del país.


por Marta Gordillo


El Cordobazo Diseño Gráfico Adriana Gordillo Besalú

“Eran las 10 de la mañana cuando vinieron nuestras madres y familiares a retirarnos de la escuela. Comenzaba el paro, se había decidido un paro activo. Mi papá estaba en la fábrica, era delegado y marcharía con sus compañeros desde allí hacia el centro de la ciudad. Yo era una niña y no tenía idea de la dimensión de lo que estaba pasando”, cuenta Mercedes Acuña, que vivía con su familia en las proximidades del barrio Clínicas, uno de los epicentros del Cordobazo.

El 29 de mayo de 1969 estalló el pueblo de Córdoba al grito de “obreros y estudiantes unidos y adelante”, en reclamo de una gran cantidad de reivindicaciones gremiales y estudiantiles ante el avasallamiento de conquistas que vino a imponer la dictadura de Juan Carlos Onganía.


El mismo que en 1966 había dicho que llegaba para normalizar el país y gobernar por diez años. Un mes después renuncia el ministro de economía Krieger Vasena y trece meses más tarde cae del pedestal socavado por la mecha que habían encendido los trabajadores y estudiantes, hombres y mujeres, durante la rebelión popular del ’69.


Habían suspendido el sábado inglés que afectaba principalmente a los obreros metalúrgicos y a los mecánicos del transporte automotor (Smata); el gobierno incumplía la promesa de abrir las paritarias; la represión policial y militar galopaba con gases y balas contra cualquier demanda popular.


Los reclamos se multiplicaban en cada universidad, en cada escuela, en cada fábrica.



Tres años atrás el asesinato del estudiante y obrero Santiago Pampillón, durante una asamblea en 1966, luego de la intervención a las universidades y persecución de docentes y científicos que implementó Onganía tras el golpe de estado, había dejado una marca que unía la lucha del movimiento obrero con el movimiento estudiantil.

“Córdoba tenía la característica de que los estudiantes universitarios trabajaban, la municipalidad de la Ciudad de Córdoba les daba trabajo en las fábricas con menos horas y medio sueldo. Cuando se dan los primeros movimientos estudiantiles se empiezan a sentir algo muy presente”, cuenta Acuña, aquella niña, hoy historiadora, que vivió el Cordobazo viendo pelear a su padre.


En esos años comienzan los despidos en fábricas y los trabajadores se empiezan a organizar, “y eso también se siente. Lo recuerdo por mi papá, que lo echaron de Ika y después entró en Fiat donde se organizan primero clandestinamente porque estaba prohibida la sindicalización en la empresa”.


Contó que “fue un período en que se notaba que estaban pasando cosas.Yo recuerdo que iba con mi mamá al centro y me quería parar en algún lado y ella me decía ‘no nos podemos parar porque hay revolución’, porque cada vez que había movilizaciones de los estudiantes o los obreros enseguida mandaban al ejército, eso ya desde mediados de los 60”.


Agustín Tosco, de Luz y Fuerza, referente de la CGT de los Argentinos y dirigente de la izquierda clasista, y los peronistas Elpidio Torres del Smata y Atilio López de UTA , lanzaron un plan de lucha tras el acuerdo entre las dos CGT. Las regionales habían resuelto que el paro sería activo, y convocaron a una movilización y marcha hasta el centro de la ciudad, donde se realizaría un acto.


Después de las 11 de la mañana los trabajadores fueron abandonando los puestos de trabajo, en el barrio Clínicas se juntaba la gente que venía de arriba, de la columna de Luz y Fuerza, y bajaban hacia el centro donde llegaban las columnas que venían del otro lado, que eran los trabajadores de las fabricas de autos.


El Cordobazo Diseño Gráfico Adriana Gordillo Besalú

Empleados y empleadas, obreros y obreras, estudiantes, recorrían las calles en columnas que avanzaban potentes, con banderas y carteles, contra el atropello policial, haciendo barricadas, hogueras y tirando piedras como defensa ante los caballos, las cachiporras, los gases y las balas.


Pocas horas después el centro fue ocupado por los manifestantes, la policía avanzaba y se replegaba, había corridas por todos lados, autos incendiados que detenían el avance de los uniformados. Desde las casas, las familias abrían sus puertas a los que escapaban de la policía. La ciudad comenzaba a estar en manos de obreros y estudiantes, pero los enfrentamientos continuaban. El Barrio Clínicas estaba tomado.


Esa noche, “que mi papá no vino, recuerdo a mi tía y a mi mamá llevando jarras de mate cocido y dejarlas en la terraza porque había gente que se refugiaba en los techos y mi abuelo, que se enojaba con mi papá porque tenía actividad gremial, igual le abría la puerta a la gente para que entren corriendo los que pasaban porque estaban en la zona de conflicto”, cuenta Acuña.


Al día siguiente, con la entrada del Ejército y el toque de queda, la dictadura prepara el contragolpe y avanza. Era el 30 de mayo y las calles fueron invadidas por los militares bajo la orden de Onganía. Hubo heridos y muertos , pero no se hizo un registro oficial. Los dirigentes fueron detenidos y tras un año y medio de prisión, volvieron a Córdoba.


El Cordobazo, dos días de lucha y resistencia, y un camino que quedaba abierto.



Las mujeres del Cordobazo


Ellas fueron todas, bancarias, estudiantes, docentes, obreras del Smata, del sindicato del calzado, del vidrio, de la sanidad, docentes universitarias, de ATE, del Sindicato de trabajadoras de casas de familia, que estaba en formación, del Sitrac y Sitram que eran los sindicatos de Fiat Concord y Fiat Materfer, de gráficos.


Profesionales independientes y muchas mujeres que militaban, casi todas ellas definidas como feministas salvajes o silvestres, momento en que nadie se reconocía como feminista.


Bibiana Fulchieri , fotógtafa y periodista, autora de “El Cordobazo de las mujeres- Memorias". (Editorial Las Nuestras) las enumera, las hace visibles y ellas cuentan. Sí, estuvieron junto a los hombres de aquellas jornadas, organizando y saliendo a las calles, adolescentes, jóvenes, adultas, olvidadas en un narración histórica que en general las deja ausentes o subordinadas.

Partiendo de tres premisas, fotografía, memoria y género , Fulchiere comienza a reconstruir, un tiempo antes del cincuentenario, la historia de las mujeres en la Córdoba que ardió aquellos días de mayo. “¿dónde estaban? no aparecían en las fotos de los medios de la época, no estaban sus nombres por ningún lado”.


“Empiezo a buscar en muchos archivos, en el de Luz y Fuerza que fue fundamental, y encuentro una foto de un año posterior que fue muy emblemática donde marchaba Tosco con su mameluco, acompañando de sus segundo y tercero”, precisó la fotógrafa.


Foto Carlos Ardiles Archivo de Luz y Fuerza

Contó que la foto era cuadrada, que estaba recortada, “y cuando encuentro los negativos veo que lo que faltaba, lo que estaba recortado, eran las mujeres, mujeres que estaban en primera linea de vanguardia junto a Tosco”.


“Con esa foto -continuó- puedo empezar a decir quiénes están pendientes en esta memoria; busco, leo todo sobre el Cordobazo y no consigo que nadie diga el nombre de una mujer, generalidades sí, como que también hubo mujeres anónimas pero yo creo que los anónimos no existen. Y ahí se armó un lío grande porque yo presento la foto entera en la tapa del libro y claro, todo el mundo reconoce esa foto”.

Así descubrió Fulchieri no sólo a las mujeres que protagonizaron el Cordobazo, sino el efecto que generó en las que estaban armando espacios de género en los sindicatos, a partir de todo el movimiento de NiUnaMenos y la marea verde, porque encontraron allí “un espejo, una bandera”, dijo tras añadir que esta situación la llevó a realizar un intenso recorrido de presentaciones del libro.


La reconstrucción fue densa, “una búsqueda me iba habilitando a otra, mucho material fílmico, cortaba los pedacitos de noticieros donde había mujeres para ver de donde salían, y a la que identifiqué primero fue a Nené Peña de bancarios y ella me fue llevando a otras mujeres y así sucesivamente hasta armar un rompecabezas”, contó Fulchieri, que logró reunir en el libro a 20 mujeres de distintas ramas laborales.


Nené Peña y la foto de ella en las calles del Cordobazo

“Sus testimonios son desgarradores en el sentido de que las condiciones de trabajo eran infinitamente peores que las de los varones, y cada una narra por qué”.


¿Qué significó el Cordobazo? “Ellas lo sintieron como un bautismo de fuego y yo me siento como bautizada por ese bautismo de fuego, me siento atravesada por esas mujeres y esas historias”, expresó Fulchieri que vivía en Río Cuarto y tenía 10 años en mayo del ’69, época que “me marcó de niña; yo le preguntaba mucho a mi mamá porque la veía muy preocupada, muy exaltada y ella -que escuchaba la radio- decía ‘hay problemas en Cordoba”.


Charla al pie de la obra en el Dionisi Bibiana Fulchieri y los retratos de mujeres que hicieron El Cordobazo.
El Cordobazo Diseño Gráfico Adriana Gordillo Besalú