“Qué necesitan aprender los museos”: la apuesta de educación antirracista del Palais de Glace

Una crítica al discurso museístico hecha desde abajo


por Alicia Alvado


Integrantes Identidad Marrón y Poetas Villeres. Foto de Brian Ariel Palacios



“¿Es el arte un oficio de blancos?”, “¿Tienen sus instituciones puertas de cristal?”,“¿Dónde están las personas marrones y quiénes hablan de ellas?”, son algunos de los planteos de la muestra “Qué necesitan aprender los museos” que acaba de inaugurar el Palais de Glace con la curaduría de los colectivos Identidad Marrón y Poetas Villeres.


Para ello el museo puso a disposición de estas dos organizaciones todo su acervo y las invitó a crear, bajo su propio criterio curatorial, una exposición de arte capaz de indagar sobre “qué lugar ocupan las personas marrones, indígenas, travestis, trans, villeras” en estos espacios, ya sea en las representaciones que exhiben como entre el público que los visita.


“Las obras de arte contienen sentidos, de alguna u otra manera nos educan y, al seguir reproduciendo estereotipos, generan estigmas sobre las personas racializadas”, dijo a Vertientes del Sur la profesora de artes visuales e integrante de Identidad Marrón, América López (24) antes de la inauguración en la Manzana de las Luces, que presta sus salas al Palais en remodelación.


Es sobre esa manera “totalmente colonizada” de representar a las personas marrones que la muestra se propone incidir evidenciándola e “invitando a las personas a construir nuevos sentidos sobre lo que están viendo”.


Por su parte, la artista visual e integrante de la misma organización Florencia Alvarado (28) llamó la atención sobre cómo estos colectivos son habitualmente representados “desde la otredad y la alteridad” por parte de artistas mayoritariamente blancos y desde una mirada “marcada por la antropología” y su obsesión de “medir, tasar y ver a las personas de acuerdo a sus rasgos”.


López apuntó que “el no estar representadas en la historia del arte” o estarlo bajo estas formas estereotipadas, “también habilita a que la mayoría de las personas racializades tampoco entren a los museos”; práctica que también se ve obstaculizada porque “sólo una clase media progresista tiene acceso al capital cultural necesario para habitar un museo”.

Para Alvarado, las artes plásticas no superaron formas de representación que asimilan lo no blanco con “lo marginal, salvaje, lo animalizado” porque “nunca se ha enfrentado la discusión sobre el racismo, no se lo reconoce, e incluso se lo hace pasar por clasismo”.


“La pobreza está racializada pero la gente no lo asume porque de alguna forma sería asumir quiénes tienen el poder y los medios”, agregó a Vertientes del Sur.


La muestra ocupa dos salas de la Manzana de las Luces e incluye instalaciones, pinturas, fotografías pertenecientes al Palais, así también como dos fotografías creadas por artistas de Poetas Villeres que dialogan con otras dos del acervo del museo, y dos videos elaborados por ambos colectivos.


“La mayor parte de las obras del museo que elegimos hablan de la exclusión, del acceso a derechos y del destino, pero fueron hechas por personas blancas. Y a partir de ellas invitamos a repensar por qué las personas que realmente vivimos la exclusión no podemos hablar de ella en primera persona”, afirmó López.


Además apuntó que “la educación con perspectiva antirracista es la clave para empezar a destrabar este racismo estructural” y en ese proceso es muy importante que “se empiece a meter en las instituciones que nos educan como sociedad”, como es un museo.


A su turno Alvarado señaló que la pregunta “Qué tienen que aprender los museos” anticipa un “feedback entre el público y museo” que “pocas veces se da porque siempre es el museo, como fuente de conocimiento, el que educa al resto”.


“Y está bueno pensar cuáles son las otras miradas que capaz el museo no está contemplando”, dijo.


La otra organización encargada de curar la muestra es Poetas Villeres, un colectivo de jóvenes de Villa Soldati que coincidieron inicialmente en un taller de periodismo organizado por La Poderosa.

Inauguración de la muestra en la Manzana de

las Luces. Foto Alicia Alvado


Y buscando un canal para plasmar todas reflexiones que allí surgieron sobre el contraste entre su propia realidad y la forma en que la mostraban los medios de comunicación, se encontraron con la escritura, la poesía y el rapeo freestyle que ahora son las actividades convocantes.

Presentación de la muestra en la Manzana de las Luces. Foto Alicia Alvado


“Poetas Villeres nació con el debate de qué nos pasa a nosotros cuando salen nuestras caras o las caras de vecines de otros barrios en los medios y fue como mutando en poesía; el análisis se transformó en producción”, dijo a Vertientes del Sur Dina Choquetarqui (21 años).


Héctor Benítez (23) contó que los poemas del colectivo son “de denuncia” porque ponen de relieve “vivencias del barrio que muchas veces uno naturaliza” pero que encierran una violencia social profunda, “como que la policía te pegue o te detenga por portación de rostro, que te falte comida, que se te queme o inunde la casa, que maten a una compañera”.


“Es algo recontra re zarpado que vos le puedas leer algo a una vecina y que se vea reflejada en eso porque es lo que viví yo, lo que vive ella y vivieron los abuelos”, dijo.


Varias de esas poesías fueron leídas durante la inauguración, como este fragmento de Ornella Martínez:


“El pibe fisura que rancha en la esquina del gauchito

Siempre está re volado, flasheado y siempre con una sonrisa aunque le falte un diente

Camina por los pasillos pateando el polvo de la derrota. Por no saber cómo vivir

Nadie le enseñó o lo educó

La calle lo invita siempre a seguir, o seguir en calle, con su fasito y su fernet en la mano”


En diálogo con Vertientes del Sur, la joven explicó que la apuesta es “contar nuestra realidad a nuestra manera”.


Choquetarqui también advierte que la alegría suele estar ausente de las representaciones mediáticas.



“No siempre manejamos el discurso del dolor porque a pesar de la desigualdad social somos conscientes de la importancia del placer y el disfrute, y de que no podemos vivir todo el tiempo lamentándonos del lugar donde habitamos porque ese no es un estilo de vida muy sano”, dijo.



Vista de una de las salas de la muestra con

instalación “El Destino” de Graciela Tachini.


Por eso si bien las obras están atravesadas de “conciencia de clase” y crítica al racismo “hacia les compañeres aymaras, guaraníes y quechuas que viven en nuestro barrio”, también festejan el amor y la amistad.


A la pregunta “Qué tienen que aprender los museos”, Benítez responde con seguridad: “¡a abrirle sus puertas a más personas!”


“Uno ve que quienes tienen acceso son todas personas de la elite y eso nos juega en contra a nivel inconsciente, porque nos hace sentir que no somos parte. La gente del barrio no entra a no ser que vaya con una excursión del colegio.Uno tiene miedo a no encajar”, dijo.


Una de las invitadas especiales de la muestra fue Mónica Troncoso (43), coprotagonista de una foto en exhibición realizada por los Poetas Villeres que representa un cumpleaños en Soldati, en contraposición con otra obra del acervo del Palais que representa el mismo acontecimiento en una familia acomodada.


Es shockeante porque venís y de repente te ves en semejante foto”, dijo a Vertientes del Sur la mujer en cuya casa se tomó la fotografía y cuyas manos elaboraron la torta que hace sonreír a la niña cumpleañera y sus familiares.


La misma casa sirve además de sede de la cooperativa gastronómica que crearon con su marido cuando él se quedó sin trabajo, y que fabrica pizzas, empanadas y tortas de cumpleaños como ésta que preparó a pedido de un vecino y vino bien para armar la foto junto a sus sobrinitos.


Hay mucha verdad en esa foto, porque somos familia y los cumpleaños son así, con muchas risas, todos tratando de hacer bromas en la foto y en nuestras casas, con los recursos que tenemos”, dijo.


Choquetarqui y Martínez durante la instalación de la muestra. Prensa Palais de Glace.


En cambio, los medios publican imágenes del barrio “que no nos representan”, como cuando “nos dieron pintura para pintar los frentes porque se hacían las olimpíadas” y después fueron a filmar esta “lavada de cara”, pero “la esencia del barrio no es eso”.


Entre los que hicieron uso de la palabra durante la inauguración, estuvo el director de la Manzana de las Luces, Gustavo Blázquez.


“Con Identidad Marrón tuvimos una interesante discusión acerca de que los museos tienen ‘puertas transparentes’. En realidad no importa si son transparentes o de hierro, porque se rompen. El problema es que tenemos puertas giratorias: recibimos a las personas, le damos un sandwichito y las despachamos”, dijo.


“Pensamos que los museos no deben ser tanto lugares para exponer como para dejarse habitar y estamos muy contentos de dejarnos habitar por ustedes”, concluyó.


La muestra permanecerá hasta el 6 de marzo y puede visitarse de forma gratuita con reserva previa los días jueves, viernes y sábado de 15 a 20 en la Manzana de las Luces, Perú 272.


Cierre del acto de inauguración. Foto de Brian Ariel Palacios