Urgencias en la Educación Sexual


La Ley de Educación Sexual Integral (ESI) que se sancionó en octubre del 2006 fue el emergente de una situación social y cultural que atravesaban niños, niñas, adolescentes, que encontró su cauce en el ámbito escolar. Quince años después hay una realidad partida en dos, donde se entrecruzan tensiones ideológicas, obstáculos en la aplicabilidad de la ley y avances en la prácticas sociales.



Por Marta Gordillo


Mientras la aprobación de la ley marcó un momento histórico que planteó abrir el debate, el aprendizaje y la formación sobre la sexualidad desde la escuela, en la actualidad temas como la capacitación docente, la condición de supeditar la aplicación de la ley a la idiosincracia de cada escuela o la falta de transversalidad definen de algún modo un desarrollo desigual e incompleto de esta normativa, y en otras ocasiones nulo o desvirtuado.


En tanto, la dinámica social fue marcando el pulso de la conflictividad y dando una direccionalidad definida por la organización y las luchas del feminismo como el Ni Una Menos, la marea verde, la sanción del aborto legal y el conjunto de leyes feministas y de las diversidades aprobadas en las dos últimas décadas.


“Fue muy dura la discusión y había muchas resistencias, sobre todo de los sectores vinculados a la iglesia católica y a las demás iglesias que planteaban que la escuela no tenía porqué meterse en la intimidad del proceso de socialización de los chicos y los jóvenes en materia sexual, que era una responsabilidad de la familia y los padres”.


Marta Maffei, una de las impulsoras de la Ley de Educacion Sexual Integral

Así se expresó Marta Maffei, docente, ex dirigente de la Ctera y ex diputada nacional, actualmente ambientalista, quien participó en los debates sobre la ley de ESI 26.150 defendiendo con fervor que “la educación sexual es un derecho como tantos otros derechos de los jóvenes; que desde las iglesias, desde el patriarcado dentro de la familia y desde el autoritarismo y la violencia se había negado el derecho de los jóvenes de acceder al aprendizaje en materia de la sexualidad”.


El recorrido de la ley de Educación Sexual Integral


Maffei historizó el recorrido de la ESI durante una entrevista con Vertientes del Sur y contó que estuvo en la iniciativa de la ley, que unos dos años antes propuso un proyecto sobre educación sexual que no salió, “directamente había una negativa a tratarlo, la reacción de las organizaciones de padres del interior y las iglesias fue muy fuerte”.


En 2006 salió la ley, momento en el que “se combinaron discusiones anteriores, sensibilizaciones, y la renovación de la Cámara de Diputados en 2005 que dio un impulso más favorable y ahí se logró”, dijo tras recordar que ese debate generó una división al interior de cada partido.


“En cada partido había quienes estaban a favor y quienes en contra, en todos salvo en la izquierda que era mucho más racional pero con poca representación parlamentaria”.



La ley venía a dar respuestas a situaciones que ya desde mediados de los 90 empujaban de distintas maneras para salir, era la enseñanza que venían ejerciendo algunas escuelas y docentes aislados que muchas veces desde las clases de Biología desarrollaban educación sexual, “y en las escuelas donde esto sucedía teníamos el apoyo de los padres que nos planteaban que los había ayudado, que ellos mismos habían aprendido cosas”, dijo Maffei.


“Esa comunicación entre los docentes y los chicos había destapado situaciones de abuso y violencia, y apareció en el relato de los chicos; chicos que se ponían a llorar o que no querían hablar del tema o que se sentían culpables, avergonzados de lo que les sucedía”.



Así fue como algunas escuelas y docentes buscaron asesoramiento y asistencia para afrontar estos casos. Al mismo tiempo otro de los temas que convocó al debate y a la necesidad de recurrir a especialistas, fue el VIH que despertó debates y la necesidad de hablar de la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, “y ahí también la iglesia aparece con cosas arcaicas, vetustas, avergonzantes”, señaló Maffei.


Al aprobarse la ley se incluye el controvertido artículo 5, que sigue en vigencia, y que establece que:


Las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal garantizarán la realización obligatoria, a lo largo del ciclo lectivo, de acciones educativas sistemáticas en los establecimientos escolares, para el cumplimiento del Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Cada comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboración de su proyecto institucional, la adaptación de las propuestas a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros.


“Ese artículo fue el más discutido; fue la concesión que tuvimos que dar para que sea posible sancionar la ley, porque las iglesias confesionales habían operado de tal manera que era como que nosotros íbamos a proponer los prostíbulos y el sexo libre. Fue el modo que encontramos en ese momento para que la ley salga y estamos contentos de haberlo hecho. Hoy es un artículo que la realidad le pasó por encima”, enfatizó.


“Sabíamos que después de 4 o 5 años de introducida la ley con un Programa que elaboró el Ministerio de Educación, con materiales y demás acciones, la situación cambiaría. Lo que nosotros pensábamos era desavergonzar, que la gente pudiera hablar el tema sin sentir vergüenza”.


Para Silvina Cuello, especialista en Género, Formadora de Docentes en el Instituto de Educación Superior (IES) 1 y en el Instituto Superior del Profesorado Joaquín V. González (ISP-JVG) ”hay cosas que han quedado atrás de la praxis social y hay sectores más conservadores que se agarran de la ambigüedad del artículo 5 de la ley para no dar ESI”, precisó en diálogo con este portal.



Destacó que la ley de ESI “fue producto de una necesidad social y de una praxis social que empujó, y una vez que apareció dio la herramienta legal para justificarla pero aún así hubo persecuciones porque este artículo habilitaba de alguna manera estas persecuciones y hubo gente que fue echada”, señaló.


No obstante por otro lado “con la práctica, con la defensa y la difusión de la ley, y con las redes de docentes, se pudo avanzar un poco más pero aún así hay gente sobre todo autoridades escolares y en esta jurisdicción (Caba) aun más, que se amparan en ese artículo para decir que tienen que consultar a las familias, y en realidad en ninguna de las dos leyes, ni jurisdiccional ni nacional se desprende que tengas que consultar lo que vas a dar”, precisó Cuello.


“Sería -agregó-como consultar si puedo dar tal tema de aritmética, por eso este artículo es un obstáculo clarísimo porque la práctica social ha avanzado muchísimo respecto de la letra de la ley”.


¿Qué está pasando con la ESI, los docentes y los estudiantes?


“Un poco la sensación que tenemos es que falta un montón, a veces los estudiantes dicen ‘acá no hay ESI’, ‘no se hace lo suficiente’, y está muy bien levantar esas voces pero esas voces son producto justamente de lo que las escuelas, o algunos docentes dentro de algunas escuelas viene haciendo en relación con la ESI”, responde a Vertientes del Sur, Miranda González Martín, profesora de Antropología de la UBA, especializada y docente de ESI en el ISP Joaquín V. González.



Los mismos estudiantes son quienes muchas veces reclaman la perspectiva ESI, “pero no es que de pronto a los adolescentes se les ocurrió sino que todo lo que va sucediendo de reclamos de derechos de los adolescentes tienen que ver con que lo pudieron sacar de algún lado, se informaron en algún lado y ese lado muchas veces es la escuela”, dijo la especialista en ESI.


Liliana, estudiante de tercer año del bachillerato popular Marielle Franco del barrio porteño de Villa Lugano, comentó a Vertientes del Sur que en un momento mientras cursaba primer año “nos dimos cuenta que necesitábamos información sobre ESI; sobre todo cuando queríamos hablar sobre nuestros cuerpos los eufemismos se manifestaban con frecuencia o surgían palabras ‘graciosas`; decir vagina o pene, daba mucha vergüenza”.


“En una oportunidad, durante una exposición de Biología, se habló sobre ´el apareamiento` entre las personas, en vez de decir relaciones sexuales. Ese fue el punto máximo, y fue en ese momento cuando un grupo reducido de estudiantes comenzamos a pedir educación sexual integral para adultes, y entonces tuvimos talleres y clases de ESI en Cívica, sobre todo lo que tenía que ver con derechos”.


"Ahí se dio nuestro mayor aprendizaje, mediante los debates que se daban en clase”, dijo aunque aclaró que hubo algunas dificultades.


“Entender que el sexo y el género no son lo mismo parece fácil pero no lo es tanto para los que crecimos en una sociedad patriarcal y binaria, esa fue la causa por la cual los talleres no fueron bien recibidos por algunos estudiantes que manifestaban que no querían perder el tiempo con juegos, que no estaban ahí para eso, pero en lo personal fue de mucha ayuda”, precisó.



“Si tengo que evaluar qué me aportó la ESI que recibí, me permitió tener una apertura hacia las personas e incluso hacia mí misma, hacerme preguntas que nunca me había planteado y me dejó la certeza de que tengo mucho por comprender aún”, destacó Liliana.


Según la especialista en ESI, González Martín, la escuela está teniendo un lugar formidable en lo que es ir construyendo al sujeto educativo que exige sus derechos, y particularmente sus derechos sexuales y reproductivos, “esto no quiere decir que esté todo hecho, y que no falte un montón y que no haya escuelas que institucionalmente se nieguen a trabajar la ESI”.


Acá surge uno de los problemas centrales de la viabilidad de la educación sexual integral en las escuelas, y es la falta de capacitación masiva y permanente de los y las docentes.


Capacitación masiva y educación transversal


“Obviamente la capacitación docente es una necesidad, las jornadas o cursos esporádicos tampoco alcanzan porque se necesita un trabajo más sistemático, sostenido en el tiempo, la capacitación tiene que ser institucional con un equipo directivo que se ponga a la cabeza y sienta que tiene el deber y que tiene las herramientas, que supere ciertos miedos y que tenga el acompañamiento de las supervisiones”, señaló.

Capacitación docente (Foto Télam).

“Creo que no hay suficientes herramientas y que no alcanza un cuadernillo, creo que las capacitaciones tampoco son suficientes, que tendríamos que estar ofreciendo capacitaciones donde los contenidos sean transversales”, enfatizó tras añadir que recorrió “muchas escuelas en estos años y veo que hay un cambio y es importante, pero no alcanza”, destacó González Martín.


Se refirió a los espacios escolares donde hay temas que se obvian o se dan incorrectamente planteando que allí “se están violando los derechos de los niños y niñas con información falsa, esto no lo habilita el artículo 5 porque no habilita a dar información errada, no científica, que es lo que está sucediendo; hay escuelas que están diciendo cosas que son mentiras, no solo colegios privados y confesionales donde hay menos control, sino también públicas, información que no tiene nada que ver con la realidad ni la seriedad científica”, remarcó.

Reiteró que se hizo mucho pero falta muchísimo también y que eso que falta tiene mucho que ver con “la política de Estado Nacional y jurisdiccional, tiene que haber un compromiso de los Estados para la capacitación masiva, la constante producción de contenidos que no sea solo cuadernillos, y la actualización en relación al los temas que sacuden y atraviesan la escuela”.

Al referirse a los temas que siguen siendo centrales pero que continúan generando miedos, habló de la trata para la explotación sexual, el abuso sexual, el consumo de pornografía no problematizado, temas como la niñez y adolescencia trans.

A su vez, Cuello se refirió a la demanda de los docentes sobre capacitación en ESI tras precisar que “capacitación obligatoria prácticamente no hay”, y en cambio “hay mucha demanda, las y los docentes están buscando siempre cursos de ESI".

Se refirió a la oferta de cursos en la ciudad de Buenos Aires, donde el postítulo de ESI que tiene el Joaquín (ISP JVG) “es el único que existe a nivel público en la ciudad porque el de Filosofía de la UBA es un curso menor, pero ambos estallan de gente”, y destacó los impedimentos oficiales para abrir un postítulo en otra institución de educación superior.

Por su parte, Sol Bove, docente de primaria especialista en ESI, de la Escuela 5 del barrio porteño de Pompeya, coincidió en charla con este portal que “no hay docentes capacitados en ESI , y lo que termina pasando es que cada uno hace lo que le parece o lo que vio en un cuadernillo. En primaria tenemos capacitación situada todos los años, obligatoria y en horario escolar, de Matemática, Lengua, Conocimiento del Mundo, pero no tenemos capacitación situada en ESI.”



Detalló en qué consiste actualmente el Programa de ESI: "Cada dos meses tenemos que hacer una jornada institucional donde todos los maestros y maestras tienen que trabajar un tema de ESI, como pueda, como quiera, entonces termina siendo algo que das un día solamente y sin coordinación”.

“Cuando en realidad -continuó- debe ser transversal donde el o la docente tiene que lograr que esta perspectiva educativa en sexualidad integral forme parte de la vida del aula, más allá de dar un tema un día o una hora, como cuando uno dice una ‘educación para la democracia’, no es que un día das un tema que tiene que ver con la democracia, no, quiere decir que tenés un estilo de trabajo democrático, la ESI debería ser lo mismo, parte de la vida del aula.

Insistió en la capacitación docente ya que “si un maestro no entiende qué es identidad de género, qué es la diferencia entre género y sexo, qué es un estereotipo, el recurso no lo va a poder utilizar bien”.

Contó algunas medidas que adoptaron en su escuela en esta perspectiva, “por ejemplo decidimos no hacer filas de nenes por un lado y de nenas por otro, empezamos a romper los espacios que tradicionalmente separa nenes de nenas, y llegamos a hacerlo con los baños que es innovador, los baños se comparten y se enseña que hay respeto, como en la casa, cuando alguien está en el baño vos tenés que golpear, no se puede entrar”.

Mencionó que trabaja el respeto hacia el otro, hacia el cuerpo del otro, hacia la voluntad del otro, “si un compañero no quiere jugar a algo no lo obligo, si quiere jugar lo dejo que participe, no nos pegamos, no nos tocamos, no nos cargamos, no opinamos sobre el otro, de cómo está vestido, ni cómo le quedan los anteojos, ni si es gordo, petiso, alto, flaco, trabajo mucho esta idea de que todos somos diferentes, diferente color de piel, diferentes cuerpos. La perspectiva ESI atraviesa toda la educación”. (octubre 2021)